letra: Enrique Santos Discépolo
A pesar de haber sido escrita en 1935, nunca pierde su frescura y su verdad. ¿Podremos algún día superar sus ironías?
Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
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