Nacía un 27 de enero, allá por el año 1756 en Salzburgo, un pequeño pueblo austriaco ubicado en el límite con Alemania. “¿Quién se atrevería a tocarlo sin cometer un sacrilegio?” Diría elocuentemente Rossini. Nosotros sólo queremos recordarlo en una especie de homenaje. Wolfgang Amadeus Mozart un genio, que fue capaz de hacer descender la música de las esferas para engalanar la tierra.
Hablar de un prodigio equivale a dar entender al mismo tiempo sus grandes dotes naturales y sus grandes logros sin olvidar su condición humana, su calidad de hombre. Lo que realizó en la infancia fue igualado y sobrepasado únicamente por lo que consiguió en la edad madura. Esas hazañas de la niñez fueron, desde luego, las más espectaculares, capaces de inspirar asombro. Pero lo hecho en la madurez fue aun más extraordinario: la facilidad y rapidez con que elaboró una tras otras, obras maestras de todas las formas conocidas y la manera en que alcanzó la perfección del estilo, la estructura y la expresión musical.
En los 35 años de su corta existencia escribió casi 900 obras que abarcan todos los géneros musicales existentes, esto es: ópera, música de cámara, género sinfónico, música sacra.
Hace ya varios años que la humanidad se plantea este interrogante: ¿cómo puede un ser humano expresar, a través de la música, las facetas de un mundo perfecto ?

“Es un relato en prosa de hechos ficticios. Consta de tres momentos perfectamente diferenciados.
- Un estado inicial de equilibrio
- Intervención de una fuerza con la aparición de un conflicto que da lugar a una serie de episodios.
- Se cierra con la resolución de ese conflicto que permite –en estado final- la recuperación del equilibrio perdido. Read More
Por: SoLCiTo*
Ahí estaba, pendiendo de un hilo, con un broche que asfixiaba sus ansias de volar. Había vivido toda su vida encerrada, sin más compañía que su propio chisporroteo involuntario.
Un día consiguió experimentar la libertad, y respirar el aire de afuera. Pero el placer duró un instante, vino don Juan de los Palotes a estrujarla, desarmarla y observarla de forma descarada. Sin su consentimiento tuvo que soportar vejaciones, enredada en el cuarto con otros que la manoseaban con alevosía, ahogada, mareada… allí sólo se respiraba una humedad insostenible, hedor de polvos y otros menesteres. Read More



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